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El terrorismo contra la enfermedad
Diálogo conmigo mismo.
10/10/2001

 

Porqué el hombre está tan enfermo?

Porque no enfoca su energía o su atención hacia la salud. Está ocupado en otras cosas: trabajo, dinero, diversiones, conversaciones, discusiones...

Pues hay muchas personas que se ocupan de sus enfermedades.

Ahí está el problema, que se ocupan de la enfermedad, no de la salud.

¿Perdone?

Es muy claro. Dígame cuantas enfermedades o tipos de enfermedad existen.

Muchas, más de cincuenta que son comunes y...

¿Y cuantos tipos de salud existen?

Salud es salud, y no hay más.

¿Se da cuenta? No conocemos la salud. Sólo conocemos las enfermedades. No puede espera resolver las enfermedades si no conoce la salud en toda su extensión.

¡Pero conocemos muchas enfermedades, sus causas y sus recetas!

Si de verdad funcionara lo que me cuenta, habría muy pocas personas enfermas. O bien sus recetas fallan, o bien el diagnóstico de la causa falla, o bien el enfoque de la medicina falla.

Pues deme usted la solución.

La comprensión es la mejor medicina. Comprender cómo enferma su cuerpo, cual es el mecanismo que hace que su cuerpo se sienta en desequilibrio. Si usted no comprende cómo su cuerpo perdió la armonía, usted no comprende como puede recuperar esa armonía. ¿Puede hacer eso el médico por usted?

No. El médico me dice lo que tengo y me da la receta... pero, en cierto modo él me ayuda a comprender.

Si de verdad comprendiera, no necesitaría que el médico le diera ninguna receta. Si usted comprendiera su enfermedad, usted sabría automáticamente qué hacer para recobrar la salud. En verdad, el médico sólo detecta los efectos de su desequilibrio orgánico; no conoce cómo perdió usted el estado de equilibrio. Le recetará para erradicar ese desequilibrio, es lo máximo que puede hacer.

¿Pues ya es mucho, no?

Sí, hace mucho con su enfermedad, pero no hace nada con su salud. Comprenda que la enfermedad es el síntoma de que algo no va bien. Si mata ese síntoma, usted no se siente enfermo porqué mató el síntoma, el mecanismo de “advertencia” de su cuerpo. Pero apagando la alarma no se apaga el fuego.

Pero yo me siento mejor...

Claro, ahora no le atormenta el síntoma, la señal de alarma. Pero sentirse mejor y estar sano son dos cosas muy distintas.

¿Cuál es la diferencia?

Usted se siente bien cuando no siente su enfermedad, y usted está sano cuando no hay enfermedad.

Me está poniendo un poco nerviosa...

Ponerse nerviosa es síntoma de que algo no va bien en usted. Si todo fuera bien en usted, usted no se pondría nerviosa.

¡Usted está provocando mi nerviosismo!

Por favor, dése cuenta que en un estado de total salud usted no podría coger ni un catarro, ni ponerse nerviosa, ni nada. ¿Es usted consciente que mis palabras pueden provocarla a usted pero puede no provocar a otra persona? Si lo mismo pone a uno nervioso y a otro lo pone en paz, eso significa que yo no soy responsable de sus estados.

¿Cómo explica que me ponga nerviosa?

Buena pregunta. Si lo investiga usted, estará investigando “el proceso mediante el cual usted pierde su salud, su equilibrio”. Lo ve, ya hemos vuelto a lo que decíamos al principio. Investigue cómo pierde usted su paz y empezará a dar con el auténtico remedio.

¿Y cómo lo investigo?

Tenga paciencia consigo misma. Relájese y obsérvese más, observe más de cerca sus emociones, cómo se levantan y cómo le arrastran. Pregúntese qué creencia hay detrás de sus emociones. Investigue a su manera, pero investigue.

¿Y el remedio viene con la investigación?

Claro, pruébelo y se sorprenderá. ¡Hasta sorprenderá a su médico! El remedio lo descubre usted cuando empieza a comprender qué hizo o qué dejó de hacer para enfermar. Entonces, haciendo o deshaciendo...

¿Pero eso no es acabar con la profesión de los médicos?

Eso es acabar con su enfermedad, es dar con su salud. Eso debería ser un logro para todos los médicos del mundo, aunque pienso que ellos están tan ocupados atacando los síntomas de las enfermedades como los gobernantes atacando los terroristas.

¿Tiene todo esto algo que ver con el terrorismo?

Claro mujer. El enfoque que usted da a la enfermedad es el enfoque que usted da al terrorismo. Si busca atacar o matar su enfermedad, buscará atacar o matar el terrorismo, pues usted piensa en el terrorismo como si de una enfermedad o plaga se tratara.

¿Entonces cuál es la solución al terrorismo?

Compréndalo. No lo ataque, pues así no podrá comprenderlo, sólo logrará erradicarlo de su visión. Pero que erradique el terrorismo no significa que acabe con la enfermedad sino con uno de sus síntomas. Si actúa sin investigar cómo surge la enfermedad (terrorismo) en la sociedad, estará ocupada con lo superficial, los síntomas, y no dará con la salud (paz).

Pero el terrorismo no es una enfermedad mía, ¡es una enfermedad del terrorista!

No ha investigado lo suficiente. ¿Acaso no creía hace unos momentos que yo era el causante de su nerviosismo? ¿No será que lo que usted llama terrorismo es el miedo que usted proyecta sobre otra persona? Investigue más, investigue, y hallará la paz.

Sergi.
Planeta Terra.