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El fin no es distinto de los medios
Diálogo conmigo mismo, 7/10/2001

 

Solemos decir que el fin no justifica los medios...

En primer lugar, ¿qué diferencia ve usted entre el fin y los medios para lograr tal fin?

El fin es el objetivo, y los medios es el modo de llegar a él.

Ya veo. Si mi objetivo es adelgazar 10 kilos en un mes, el modo para llegar a él puede ser variado, aunque no todos los modos me llevan al objetivo. Puedo hacer ejercicio, puedo comer más despacio, o puedo hacer ambas cosas, pero no puedo ni comer más ni comer cosas con mucha grasa.

Cierto.

Como vemos pues, varios caminos conducen al objetivo, pero hay caminos que nos alejan de él. ¿Qué relación hay entre los caminos que me acercan al objetivo y mi objetivo?

Los caminos que te acercan al objetivo están de acuerdo con el objetivo.

Exactamente, hay sintonía entre el medio y el fin. Esa afinidad hace que el medio y el fin no sean tan diferentes como pensábamos. Podríamos decir que el fin es el resultado lógico de aplicar unos medios que están de acuerdo con el fin.

¿Y qué pasa cuando no hay afinidad?

Si quieres un manzano, debes plantar semillas que sean de manzano. Entre esa semilla de manzano y el manzano hay afinidad. Si plantas una semilla de un peral, no obtendrás un manzano. Las semillas de un manzano y las semillas de un peral son casi idénticas, pero los resultados son muy distintos.

¿Cuál es pues el mejor medio para la paz?

El mejor medio es la paz misma. No conozco un camino más directo. Antes es necesario aclarar qué condición es necesaria y suficiente para que no exista paz.

¿Cuál es esa condición? ¿Qué causa la guerra?

La guerra es el rechazo que existe entre dos fuerzas. Cuando dos fuerzas se rechazan entre sí, hay guerra. La separación es la condición para la guerra.

¿Porqué se da esa separación?

Porque una de las dos fuerzas no quiere unirse o mostrarse complementaria a la otra.

¿Entonces las dos fuerzas son responsables de estar separadas?

Así es. Si una de las fuerzas no opone resistencia, la otra no puede subsistir mucho tiempo rechazando la otra fuerza. Es pura física.

¿Cuáles son las fuerzas que no comprenden esta lógica y que por tanto siempre actúan rechazándose una a la otra?

Las fuerzas del “soy más que tu”, las fuerzas de “debo ser admirado por los demás”, las fuerzas de “quiero poder y control”, las fuerzas de “mi país, mis creencias, mi equipo es mejor que el otro”, etc. Podríamos simplificarlas todas y llamarlas “fuerzas de miedo”. El miedo es la fuerza que huye de cualquier otra fuerza. Es la fuerza que cree que sobrevivirá huyendo o atacando la otra fuerza.

¿Cuál es el fin de las fuerzas del miedo?

Las fuerzas del miedo buscan autoafirmarse a sí mismas. Se sienten inseguras, insatisfechas, por eso buscan completarse.

¿Cuál es el medio que siguen las fuerzas del miedo para autoafirmarse?

Las fuerzas del miedo usan un camino donde reina la exclusión, la separación de las otras fuerzas. Tienen miedo de las demás fuerzas, pero no quieren reconocer su miedo. Así pues, se engañan a sí mismas diciéndose que las demás fuerzas son “inferiores” o “no aceptables”. Al considerar “menos” a las demás fuerzas, las fuerzas del miedo se sienten “más”, simplemente por “menospreciar” o “atacar” las demás fuerzas. Ese es su modo de autoafirmarse.

¿Y cuáles son las fuerzas que por naturaleza unen a las demás fuerzas?

Las fuerzas de la amistad, las fuerzas de la armonía, las fuerzas de la belleza, las fuerzas de la risa, las fuerzas de la ternura, las fuerzas de la generosidad, etcétera. Podemos simplificarlas también y llamarlas “fuerzas de amor”. El amor en el sentido más impersonal y amplio. El amor atrae, el amor une, el amor trasciende las diferencias.

Entonces, hablando de la paz...

Si quieres un fin de paz debes coger los caminos de “las fuerzas de amor”. Pues como hemos dicho, no hay paz si hay separación, y hay separación cuando dos “fuerzas de miedo” se encuentran.

¿Qué significa “dar la otra mejilla”?

Es metafórico, no literal. Significa que a una fuerza de miedo no se la puede vencer con otra fuerza de miedo. No puedes vencer a una fuerza que te arranca el ojo arrancando sus ojos. Debes utilizar la otra fuerza, la fuerza que no se enfrenta, la fuerza del amor.

¿Cómo es posible no enfrentarse cuando te arrancan el ojo?

Es posible porque no tienes miedo.

Claro y rotundo.

Es posible porque estás en otra sintonía, estás con las fuerzas de amor. Si no te unes a esas fuerzas de amor, estarás con las fuerzas del miedo, y reaccionarás de una forma cobarde o agresiva. Si dejas que te venza el miedo, tu miedo estará alimentando a las fuerzas del miedo que te atacaron, y el “círculo de miedo” será más difícil de romper.

¿Pero como puedo defenderme de las fuerzas del miedo?

En primer lugar no concluyas que se trata de una “defensa”, pues en dicha conclusión ya han entrado en ti las fuerzas del miedo. La palabra “defensa” está llena de miedo. No hay nada de qué defenderte si no tienes miedo. Las fuerzas del miedo están dentro de ti, por eso sientes que necesitas una “defensa”.

¿Entonces qué hacer?

¡Primero date cuenta que ya has dejado entrar las fuerzas del miedo en ti! Has hablado de “defensa”, esa ha sido la puerta de entrada de las fuerzas del miedo en ti. Si piensas que debes defenderte, estás diciéndoles a las fuerzas del miedo que estás “listo para pelear”, y eso es lo que atrae a esas fuerzas.

Ahora relájate y escucha: Alíate en todo momento con las fuerzas del amor. No mires el miedo, mira el amor. No sientas rechazo, siente unión. No sientas odio, siente compasión por las fuerzas del miedo. Eso cierra las puertas a las fuerzas del miedo.

Pero esas fuerzas no saben lo que se hacen...

Tienes razón, ¡se dirigen hacia “las fuerzas del miedo” para enfrentarse o para huir! Tal es su ignorancia y su miseria. Pero no les temas, pues eso es lo que ellas quieren de ti. No les plantes cara, pues entrarás en guerra con ellas. Diles adiós, bendícelas y diles adiós mientras tu te alías con las fuerzas del amor, que son el perdón, la serenidad, la amabilidad, la humildad...

Sergi.
Planeta Terra.